Veronica tarda, Veronica se demora inexplicablemente y el libro sigue hasta que ella regrese o hasta que Julian esté seguro de que ya no volvera. Hacia el final, Julian quiere escribir y no ser escrito, pero esperar es dejarse escribir: esperar es seguir una constante deriva de imagenes. Entonces la historia comienza mucho antes de esa noche última, tal vez una tarde de 1984, con la escena de un nino mirando television. Y termina con las inevitables conjeturas sobre la vida de Daniela, la hija d...