Nunca olvidaré el ruido que hacían los tambores de los concheros en la noche, mientras intentaba conciliar el sueño en un viejo edificio de la calle de Donceles. Me parecía una advertencia siniestra: debajo hay una ciudad que late y respira, con dioses que no han muerto; rindámosle tributo, porque un día ese mundo regresará... Es imposible dormir a un costado del Templo Mayor sin recibir el influjo de esas piedras milenarias, de las voces que susurran desde las ruinas durante la madrugada. Mi me...